Visitar Altea es transitar por la esencia de Alicante; este municipio es una oda al mar.
Cuenta con un litoral de 6 kilómetros conformado por cantos rodados que posibilitan que sea una zona inmune a las aglomeraciones playeras.
La belleza radiante de sus aguas, casi transparentes, mezcladas con un sol benéfico (en Altea, la temperatura media durante todo el año es de 25 grados), deja un poso de suavidad, vitalidad y sensualidad en quien la visita.
Altea se caracteriza también por el encanto de sus casas blancas, en lasque se baña la luz y por un acentuado sentido de comunidad
Estos aspectos se aprecia en la riqueza de sus actividades sociales, y la fuerza de su tejido comercial, que se trasluce en iniciativas como su mercadillo urbano.
En este artículo, te explicamos porqué visitar este municipio, muy cercano a VIVOOD.

Un municipio que cautiva a gentes de todo el mundo por su calidad de vida
Un dato ilustra la extraordinaria vitalidad que irradia este pueble.
De las 22.000 personas que viven en el municipio, más de 7.000 provienen del extranjero, de acuerdo con los datos suministrados por el portal de información Argos.
Por si fuera poco, Altea se encuentra flanqueada por otras joyas inestimables de la Costa Blanca, como Calpe o Benissa, ambas dotadas también de un rico patrimonio histórico.
Algunas pinceladas de la historia de Altea
Sus orígenes se remontan a la época árabe, tiempo en el que los musulmanes dejaron un amplio legado en Altea, que en aquel momento pertenecía a la Taifa (reino) de Denia, tras la escisión del Califato de Córdoba.
De hecho, algunos estudiosos sostienen la teoría de que el nombre de Altea procede de Althaya, un nombre que en árabe significa «salud para todos».
Sería Jaime I el Conquistador el encargado de apoderarse de la ciudad en el año 1244 y denominarla Altea.
Pero los musulmanes siguieron poblándola por un tiempo hasta que se decretó la expulsión de los moriscos de la península.
Este destierro se tradujo en que Altea se despoblara y por poco cayera en el olvido.
Claves que articulan su riqueza comercial
La pervivencia de los árabes se percibe en el blanco refulgente de sus casas del núcleo antiguo.
Estos hogares, por encima del tejado de las casas puede avistarse el rutilante mar Mediterráneo y donde cada balconada ofrece panorámicas sensacionales.
Un legado árabe que también se refleja en los azulejos pintados a mano.
Esa herencia seguramente también explica por qué el pueblo antiguo está jalonado de pequeñas tiendas de artesanía.
El mercadillo de Altea: sinónimo de abundancia hortofrutícola y textil
Otro de los ejes sobre los que gravita los fundamentes alteano es su mercadillo y el aire bohemio que este confiere a la ciudad.
Todos los martes no festivos se congregan 300 puestos de toda clase, durante 6 horas (de 8 a 14 horas), donde encontraremos la fruta y la verdura de la huerta levantina, así como la vertiente más textil, con puestos especializados en la venta de zapatos, bolsos, monedero, sombreros e incluso algún vestido de sevillana.
Singularidad y belleza que comparte con VIVOOD
Altea es sin lugar a dudas un destino a visitar, comparte con VIVOOD encanto, belleza, la combinación perfecta para disfrutar de una escapada de desconexión en plena naturaleza y de renovar energías.

